¿Para qué?

Francisco Olavarría Ramos
2 min readJan 12, 2023

Si no entiendes las cosas de los jóvenes, sus gustos, preocupaciones, relaciones, “caprichos”, sus lenguajes y los ‘memes’ que tanta gracia les hacen, estás de enhorabuena. Ya tienes una excusa para no seguir con la criticadera y aprender de otras formas de entender y relacionarse. Puedes planteártelo como el propósito del 2023, es asumible y alcanzable. Y sobre todo, la reacción más sensata si no quieres ser visto como una persona caduca y sin ganas. Porque sí, todos somos contemporáneos y podemos hacer el esfuerzo de reconocernos. Lo importante es saber si te interesa ponerte al día.

Pertenecer a un colectivo confiere una mirada sesgada, manipulada, que invisibiliza los matices y en estas cositas, estaremos de acuerdo. La gente joven también lo padece, a los que se les juzga de ser una generación de mantequilla, narcisista y confundida y ahora que tú ya tienes una edad, lo habrás sentido en carne propia porque, con ciertas diferencias, siempre ha pasado. ¿Recuerdas cuando el joven eras tú? Y lo único que todo ello ha conseguido ha sido división e intolerancia.

Igual que un pensionista no es un mendigo o un joven no es un ‘nini’, término empleado para referirse a jóvenes que ni estudian ni trabajan, y sin embargo por “economizar”, son vertidos sobre el mismo saco. Injusto y falaz. Yo disfruto mucho de la compañía de las personas mayores, pero también de la gente joven, como son, en su mayoría, mis compañeros de trabajo en la red de clínicas especializadas en neurorrehabilitación Neuron. Ellos y ellas, con gran preparación se entregan con pasión, acompañando a gente normalmente mayor, a las que están guiando en nuevo renacimiento, como así me gusta ver el proceso después de haber sufrido un daño cerebral tipo ictus. Han coincidido en un momento dado y ambos ganan. Lo compruebo a diario y es muy bonita esa relación de dependencia, de colaboración y aprendizajes mutuos.

Aprender de alguien semejante a ti es harto difícil, pero si abrazas la diversidad, de todo tipo de experiencias y bagaje será mucho más interesante. Sí, Francisco, pero todo ese esfuerzo ahora, ¿para qué? Para estar conectado con el presente, con personas llenas de vida y ser un motivo de inspiración para otros. ¿Te parece poco?

La vida continua, amigos.

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Francisco Olavarría Ramos

Licenciado en Marketing y Comunicación. Emprendedor social con formación en gerontología y discapacidad. Autor del manual didáctico ‘El micro-edadismo’